El DSM (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) es un manual de referencia que sirve a los profesionales como guía a la hora de diagnosticar, clasificar e investigar trastornos psicológicos
Si bien, al ser una guía, debería ser un apoyo, muchas veces se utiliza como una biblia, lo que ha generado muchas criticas a este instrumento
Pero no quiero indagar en esta cuestión sino en la del título de esta diapositiva
Vamos a conocer la historia de la despersonalización a través del DSM
La primera edición de este manual, data del año 1952
El fenómeno de despersonalización no estaba reconocido como una entidad propia sino como un síntoma dentro de reacciones neuróticas, especialmente en cuadros de ansiedad o histeria
Se entendía desde un marco psicodinámico, como una defensa ante conflictos internos
En el DSM-II (1968), la despersonalización se entendía como neurosis de desrealización–despersonalización, junto con otras neurosis como la de ansiedad, histérica, fóbica y obsesivo‑compulsiva.
Se seguía manteniendo una visión psicodinámica
Pasamos a la tercera edición del manual (DSM-III 1980), que fue posteriormente revisada y actualizada en 1987 (DSM-III-R)
Es importante destacar que, en los años 80, se produjo una revolución en la Psiquiatría, que marcó un cambio de paradigma fundamental, caracterizado por un giro decisivo desde los enfoques psicoanalíticos y sociales hacia un modelo biológico, farmacológico y comunitario
A partir de esto, por primera vez aparece el diagnóstico de trastorno de despersonalización como entidad propia, incluyéndose dentro de los trastornos disociativos, desligándose del concepto de neurosis
Compartía categoría con amnesia disociativa, fuga disociativa y trastorno de identidad disociativo, en ese momento llamado trastorno de personalidad múltiple
Se describía como una sensación persistente o recurrente de estar separado del propio cuerpo o procesos mentales con el juicio de realidad intacto, lo que la diferencia de la psicosis
Separó despersonalización de desrealización, aunque se reconocía que podían coexistir
Y así llegamos a la quinta edición del manual (DSM-V 2013) y a su actualización de 2022 (DSM-V-TR)
El trastorno pasa a llamarse trastorno de despersonalización-desrealización, incidiendo en que ambos fenómenos suelen coexistir y manteniéndose dentro de los trastornos disociativos
Se describen ambos fenómenos de modo individual:
• Despersonalización: experiencia de separación del propio cuerpo, emociones o acciones
• Desrealización: sensación de irrealidad del entorno.
Además, se incorporan hallazgos neurobiológicos

