Hace ya algún tiempo que no comparto un escrito personal; con el tiempo, es una actividad que he ido dejando ya que me he sentido más capaz de expresarme verbalmente.
Sin embargo, siempre digo que es mi expresión artística. Hoy quiero abrirme un poquito de este modo
Estoy, la verdad, en una época en la que estoy bastante agotado de la experiencia de existir y quiero compartir mis sensaciones.
Por mí y porque sé que hay gente igual a la que sentirse identificada puede hacer sentir bien.
La vida de las personas que estamos en el espectro postraumático suele ser mayormente de una calidad muy baja.
Condenados a procesos terapéuticos o farmacológicos de por vida muchos de nosotros, nuestras heridas provienen de la infancia o adolescencia con abusos de todo tipo.
El sistema nervioso se desregula tanto ante algunos eventos que sólo queda aprender a convivir con ellos de modo que sea lo menos dañino posible.
Uno se cuestiona hasta que punto lo que experimenta día a día es vivir, quizás la palabra más adecuada sea sobrevivir
Me considero un afortunado, a pesar de todo, no sólo tengo la oportunidad de estudiar Psicología; sino que, de manera activa, intento aportar día a día contenido, historias, reels, carruseles, para crear una comunidad y que aquellas personas dentro de este espectro se sientan más comprendidas y acompañadas
No hay nada que nos haga más humanos que compartir para hacernos la vida más llevadera
Es lo que buscamos siempre, dentro del ámbito de la Salud Mental y fuera de él
Pero es importante tener en cuenta que lo que se ve en redes es una parte de la realidad de la vida de la persona, y una parte modificada
La mayoría de las personas con procesos de trauma severos no tienen fuerzas ni para levantarse de la cama, menos para compartir experiencias en internet o buscar ayuda
Yo empecé con esto como un intento desesperado de aferrarme a la vida porque tenía bastante claro que quería irme
Hoy puedo decir que ello me salvó y si sigo con vida es porque encontré un sentido en la divulgación y en el compartir mis experiencias
No sé cuanto más durará esta aventura llamada supervivencia, pero lo que si sé es que mientras dure seguiré actuando del mismo modo
Mientras haya personas a las que se pueda ayudar seguirá valiendo la pena
Por ello siempre es que me identifico e identificaré más con los pacientes, con las personas que padecen experiencias de intenso sufrimiento
Ya he acompañado, acompaño y seguiré acompañando a cientos de personas; y no necesito ser psicólogo para eso
Las técnicas, los modelos, las teorías son, en su mayoría, placebo; lo que sana realmente las heridas psicológicas del trauma son las relaciones sanas con otros seres humanos
Y eso es algo que ninguna universidad ni asignatura puede enseñar, eso se aprende mediante la relación, la conexión y la empatía con el sufrimiento ajeno
He aprendido, aprendo, y seguiré aprendiendo más sobre la experiencia humana relacionándome con vosotros que leyendo libros o estudiando apuntes de la universidad
Lo que no significa que todo esto sea inútil, sino que está supeditado a la existencia de una relación sana
Porque cada vez que tengo un bajón o crisis, no acudo a los libros ni a las técnicas que estudio, sino a esta comunidad, a la satisfacción que me genera poder compartir y sentirme acompañado por otros seres humanos
Espero que esta experiencia dure mucho tiempo, cada vez el camino se hace más duro, pero cada vez estoy mejor preparado para afrontarlo
Mi compromiso es y siempre será con el ser humano que sufre, aunque eso me lleve a enfrentarme con instituciones o al propio sistema
Porque, lamentablemente, la Psicología actual está al servicio del sistema, y el sistema manda aliviar los síntomas para que el individuo sea funcional y pueda volver a producir
Pero eso, lejos de sanar, retraumatiza
Ni la Psicología ni la ciencia ni mucho menos el sistema pueden dar una respuesta satisfactoria al sufrimiento humano
Hacerlo implica ir más allá e indagar en la profundidad de la historia de la persona
Aprender a disfrutar de la vida mientras se sufren las consecuencias de las heridas postraumáticas es un arte y un desafío, y eso implica un compromiso máximo con el otro, en indagar y acompañar el sufrimiento ajeno, en acompañar con la presencia y la humanidad
«En cierto modo, el sufrimiento deja de ser sufrimiento en el momento en que encuentra un sentido, como puede ser el sentido de un sacrificio»
Viktor Frankl


