Despersonalización.
La despersonalización es un fenómeno psicológico que aparece como una respuesta adaptativa para protegernos del dolor psicológico producido por un evento traumático.
Para tratarla, hay que ir a la raíz del problema, es decir, a las situaciones traumáticas detonantes de la misma.
Si se trabaja y se sana la reacción postraumática del cuerpo, la despersonalización simplemente ya no tendrá motivo por el que aparecer, ya no habrá nada de lo que defendernos.
Ir a la raíz del sufrimiento es la clave
Hay que ir a la raíz del sufrimiento, porque la despersonalización es una defensa ante el sufrimiento.
La defensa es un problema, pero no es EL problema, es una reacción adaptativa brillante que el cerebro encontró para protegernos del dolor.
Quedarse en tratar la despersonalización sin ir a aquello que la provoca, es como quedarse en la piel para tratar una herida física profunda.
Sin caer en romantizarla, tenemos que entender que la despersonalización tiene la función de protegernos.
A partir de esa comprensión, trabajar para que su aparición perturbe nuestra vida lo menos posible o no la perturbe en absoluto, todo depende de cada caso.
Porque la situación traumática ya sucedió y acabó, pero el cuerpo no lo sabe.
Como dice Bessel van der Kolk «El cuerpo lleva la cuenta»
Para hacérselo saber hay que trabajar la psicosomática, es decir, como la «psique» afecta al «soma» (cuerpo).
Una vez el cuerpo entiende que no hay peligro actual, la despersonalización ya no tiene el motivo por el que aparecer.


