La despersonalización como un fenómeno social
Comencé un proceso de divulgación en internet en base a mis experiencias disociativas de despersonalización.
Hemos conseguido crear una comunidad de afectados, un espacio en el que poder sentirnos acompañados en un proceso poco conocido. Algo que siempre es importante en cualquier proceso, lo es especialmente en uno disociativo, ya que la identidad se encuentra fragmentada y poder compartir, conectar resulta especialmente importante.
Hablo de la despersonalización clínica, aquella que está tipificada en los manuales diagnósticos DSM y CIE. En los que creo que está descrita de forma incompleta, al menos a tenor de las experiencias propias y ajenas de las que me he podido ir empapando.
Me cuestiono hasta que punto la despersonalización es un fenómeno clínico en vez de social.
Son muchos los estados, fenómenos psicológicos que con frecuencia se patologizan en exceso cuando aparecen.
No cuestiono que existan como fenómenos clínicos, lo sé y experimento de primera mano; pero creo que con ellos sucede lo mismo que con la ansiedad, depresión o estrés, y es que se patologizan en situaciones en las que no consisten en fenómenos psicopatológicos.
Vivir con ansiedad y estrés altos, incluso con depresión o síntomas depresivos resulta tristemente normal en la sociedad en la que vivimos. Probablemente también hasta necesario, es lo que nos indica que hay algo que debe ser cambiado.
Pero ese algo no es uno, porque la gente no está mal o fallada, sino porque el entorno al que nos vemos obligados a habitar y sobrevivir lo está.
Los condicionantes sociales son el principal detonante del malestar psicológico en la población.
Creo que lo mismo pasa con la disociación y la despersonalización, con demasiada frecuencia nos vemos obligados a anestesiarnos emocionalmente para poder evitar el dolor que nos genera el día a día propio y la vida que vemos a través de los telediarios
Tiene sentido y razón cuando lo que nos llega a través de ellos es muerte, miseria y destrucción, ningún ser humano puede soportar constantemente eso.
Anestesiarse con las redes sociales, videojuegos, alcohol o lo que sea que se use se vuelve casi una necesidad.
No se trata de justificarlo sino de comprender el mecanismo.
Parece que no hay mucho que pueda hacerse para cambiar el contexto, parece salir más a cuentas anestesiarse y volverse un ser humano insensible, lo que lleva a cuestionarse hasta que punto dicho nombre tiene sentido porque la humanidad tiende a quedar en mínimos.
En demasiadas ocasiones disociarse y despersonalizarse son fenómenos sociales que se llevan a las consultas. El problema de hacerlo es que el foco del problema se pone en la persona y no en su contexto.
Disociarse de la realidad propia y relativa al mundo en el que vivimos pasa a convertirse en una necesidad para soportar la dureza de la vida.

